Planificando genocidio a la vista de todos

27/Ene/2012

New York Post. Traducción de Bettina Mordetzki.

Planificando genocidio a la vista de todos

Por Lawrence Kadish19 de Enero, 2012Cuando un grupo de burócratas Nazis de alto rango se reunieron hace 70 años del día de hoy (20 de Enero, 1942), no planeaban la muerte de 6 millones de Judíos; su meta era 11 millones.Apodada la Conferencia de Wannsee, por su ubicación, fue presidida por SSObergruppenfuhrer Reinhard Heydrich, quien juntó a algunos de los más eficientes gestores de homicidio masivo que la Historia haya visto.La agenda de 90 minutos fue directa, habiendo sido transmitido el mensaje de Hitler a su subordinado, Mariscal del Reich Herman Goering, y luego hace Heydrich: “Hagan todas las preparaciones necesarias” para una “total solución a la interrogante Judía” en todos los territorios bajo influencia alemana, coordinando el rol de toda organización gubernamental hacia completar tal meta – y luego presentar un “extenso resumen” para la “solución final a la interrogante Judía.”En otras palabras, por primera vez, los recursos industriales y de transporte de una nación entera serían desplegados hacia el propósito del genocidio.Mientras la Historia registra que el pasmoso número de 6 millones de Judíos serían a la larga destruidos como resultado, uno de los documentos más estremecedores rescatado de los archivos masivos del régimen Nazi es una simple lista de todas las naciones europeas con poblaciones Judía tan pequeñas como de 200 personas.Preparada por la reunión Wannsee por el célebre asistente de la SS, Adolf Eichmann, asumía que en algún futuro cercano los Nazis controlarían países desde Irlanda hasta Turquía.El censo genocida fue diseñado para anticipar la estructura organizativa requerida para recolectar y transportar aquellos 11 millones de Judíos hacia las fábricas de asesinato Nazi, sin importar cuán lejos estuvieran de Auschwitz o Treblinka. Los conferenciantes de Wannsee se juntaron para asegurarse de que todos los participantes cumplieran con su cuota (bajo la autoridad centralizada de Heydrich) para completar “la solución final.”Conllevaría incaculable sangre, capital y sacrificio por parte de los Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética llevar el Tercer Reich a su fin. Setenta años después, la despiadada, brutal y e implacable lucha en contra de uno de los regímenes más oscuros que jamás haya plagado a la humanidad sirve como un recuerdo eterno de que continúan existiendo fuerzas que buscarían la destrucción del Hombre.De forma similar a la de los Nazis al asignar sus bienes nacionales hacia la destrucción de un pueblo, los gobernantes de Irán están concentrando sus considerables recursos nacionales hacia la creación y cultivo de armas nucleares. Lo hacen mientras públicamente se adhieren una y otra vez a una polítca exterior que llama a literalmente borrar a Israel del mapa.En otros lugares, el odio racial ejercido por el Tercer Reich es emulado en la repugnancia Talibán hacia nuestras democracias occidentales – y en políticas en las áreas que controlan que incluyen incinerar a niñas por el alto crimen de ir a una escuela.En este macabro aniversario, a los 70 años de Wannsee, contemplemos cómo un mundo incrédulo puede observar tranquilamente a malvados regímenes fríamente amasar sus burocracias para alcanzar de forma metódica horrendos fines. Cualquier sea el doble discurso (como el grupo de Wannsee solía utilizar la frase “solución final” como difraz para su agenda de exterminación masiva), el resultado es claro para todos aquellos que deseen verlo.Si hubieran sido invitados, los regímenes iraní y talibán hubieran sido participantes entusiastas de la Conferencia de Wannsee.Este acontecimiento del Tercer Reich debería servir como advertencia para cada democracia del Siglo XXI. El experto en Medio Oriente Bernard Lewis ha observado que líderes islámicos como el Presidente Iraní Mahmoud Ahmadinejad no están demasiado preocupados con las estrategias de mutua destrucción que evitaron que La Guerra Fría se calentara. En su lugar, invitan el martirio de sus súbditos.La Historia consistentemente nos recuerda que la indiferencia frente a un enemigo implacable inevitablemente lleva al desastre. Incluso, más frecuentemente, nuestros enemigos nos dicen exactamente qué planean hacer antes de hacerlo. Actuar frente a sus amenazas requiere de nuestra percepción colectiva, coraje personal y voluntad nacional.Lawrence Kadish es presidente del consejo de asesoramiento del American Airpower Museum en Farmingdale, L.I